Qué ver en Brujas en un día: recorrido completo y consejos útiles

Brujas es uno de esos destinos que parecen sacados de un cuento. Calles empedradas, canales que reflejan casitas medievales, olor a chocolate caliente, campanarios que suenan a lo lejos y un ritmo suave que invita a caminar sin prisa. Es una ciudad pequeña, encantadora y perfectamente conservada… tanto así que su centro histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su increíble valor cultural y su belleza medieval intacta.

Algo que mucha gente no sabe es de dónde proviene su nombre. Brujas no tiene nada que ver con hechicería: viene de la palabra flamenca “Brugge”, que significa “puentes”. Y tiene todo el sentido del mundo: la ciudad está llena de puentes medievales que conectan sus canales y que le dan ese aire romántico tan característico. Desde los más simples hasta los más antiguos, cada puente cuenta una parte de su historia.

Si tenés poco tiempo, no te preocupes: Brujas se puede recorrer en un solo día y aun así dejarte completamente enamorado. Esta guía reúne todo lo que tenés que ver, cómo moverte y los mejores consejos para disfrutarla al máximo.

Qué ver en Brujas en un día: recorrido ideal

1. Grote Markt (Plaza Mayor)

La Grote Markt es el corazón vibrante de Brujas y el mejor lugar para comenzar tu recorrido. Es una plaza amplia, colorida y rodeada de casas con fachadas escalonadas que parecen salidas de una postal medieval. Acá la ciudad respira historia y movimiento: carruajes de época, bicicletas, cafés y ese murmullo suave que te acompaña mientras observás todo con calma.

En el centro de la plaza se levanta el Belfort, el icónico campanario de 83 metros que domina todo el paisaje. Subir sus 366 escalones es un desafío, pero también una de las experiencias más lindas que podés vivir en la ciudad. Desde arriba, las vistas son impresionantes: techos rojos, canales, puentes y todo ese encanto medieval desplegado bajo tus pies.

Un detalle importante que me hubiera gustado saber antes: la torre es uno de los lugares más visitados de Brujas, así que conviene comprar la entrada con antelación desde la página oficial. Así evitás filas largas y te asegurás de subir en el horario que querés, especialmente en temporada alta o si vas en diciembre, cuando la ciudad se llena de viajeros.

Rodeando la plaza vas a encontrar restaurantes excelentes, ideales para hacer una pausa o comer algo típico. Entre los más recomendados están Soup, Belgian Pigeon House, Mozart More Than Just Ribs y De Gastro, donde podés probar los tradicionales mejillones con papas fritas, uno de los platos estrella de Bélgica.

Horario del Belfort:
De abril a octubre abre todos los días de 9:00 a 20:00.
El resto del año cierra más temprano, por lo que conviene revisar el horario antes de ir.

2. Burg Square

A pocos pasos está la Plaza Burg, más elegante y más tranquila. Acá vas a ver joyas arquitectónicas como el Ayuntamiento y la Basílica de la Santa Sangre. Es una plaza que te hace sentir en otra época, ideal para fotos y para caminarla con calma.

3. Rozenhoedkaai (El muelle del Rosario)

El Rozenhoedkaai, conocido como El muelle del Rosario, es probablemente el lugar más fotogénico de todo Brujas. Es ese rincón que aparece en postales, en guías de viaje y en cada reel que ves en redes… y cuando llegás, entendés por qué. Los canales se abren como un espejo, las casas medievales se reflejan en el agua y la luz crea una atmósfera casi irreal.

Históricamente, este muelle era un punto clave donde los comerciantes amarraban sus barcos y descargaban mercancías. Hoy es simplemente un balcón natural hacia uno de los panoramas más lindos de la ciudad.

Está ubicado entre el canal Dijver y la esquina de Huidenvettersplein, a solo unos pasos del centro histórico y muy cerca de la Grote Markt. Es un lugar fácil de encontrar, pero también uno de los más concurridos.

En lo personal, creo que en verano se pueden tomar algunas de las fotos más lindas, porque los árboles están llenos de hojas y le suman un verde vibrante que contrasta con la arquitectura medieval. En invierno, en cambio, los árboles están desnudos, y aunque la escena sigue siendo preciosa, el paisaje cambia por completo y se siente más minimalista y frío, con tonos más suaves.

Un consejo importante:
Es una zona muy visitada. Si querés una foto tranquila o simplemente disfrutar la vista sin multitudes, te recomiendo pasar a primera hora de la mañana. Es cuando el canal está más calmo, la luz es más suave y podés apreciar el lugar con mucha más tranquilidad.

5. Paseo en barco por los canales

Ver Brujas desde el agua es una experiencia totalmente diferente. Los canales atraviesan la ciudad como venas medievales y reflejan casas, puentes, árboles y tejados que crean una postal perfecta. Es uno de esos paseos simples pero memorables, donde entendés por qué Brujas es considerada una de las ciudades más románticas de Europa.

En mi caso, no llegué a hacerlo… y sinceramente, me quedé con muchas ganas. Vi pasar los barquitos mientras caminaba por las orillas y entendí por qué todo el mundo lo recomienda en videos: desde el agua los ángulos son distintos, se ven patios internos, puentes bajos y rincones que desde tierra pasan desapercibidos. Si volviera mañana, este paseo sería lo primero que haría.

Los barcos salen todos los días de 10:00 a 18:00 desde varios muelles, entre ellos Wollestraat, Nieuwstraat, Huidenvettersplein, Rozenhoedkaai y Katelijnestraat, todos muy cercanos entre sí. Es fácil encontrar uno disponible, pero en temporada alta o en días de mucho turismo, puede haber algo de fila.

El recorrido suele durar unos 30 minutos y el precio ronda los 15 euros por persona. Es un paseo tranquilo, apto para todas las edades, y no hace falta reservar para tomar un barco regular. Aun así, si sos de los que prefieren tener todo listo o querés asegurarte un lugar sin esperar, existe la opción de reservar un paseo guiado en español, que combina el barco con una visita por la ciudad. Es una manera muy completa de conocer Brujas y, según quienes lo hicieron, totalmente recomendable.

6. Iglesia de Nuestra Señora (Onze-Lieve-Vrouwekerk)

La Iglesia de Nuestra Señora de Brujas es uno esos lugares que te sorprenden incluso antes de entrar. Su torre de ladrillo, de más de 120 metros, se eleva por encima de toda la ciudad y es la segunda torre de ladrillo más alta del mundo. Desde lejos ya impone, pero es por dentro donde realmente entendés por qué es uno de los sitios más importantes de Brujas.

El interior es una mezcla preciosa de silencio, historia y arte. Lo más impactante es la Madonna de mármol de Miguel Ángel, una obra única que parece respirar en medio de la penumbra del templo. Es increíble pensar que una pieza del maestro italiano se encuentre acá, en una iglesia gótica en pleno corazón de Bélgica.

Además, dentro podés ver los sepulcros de Carlos el Temerario y María de Borgoña, figuras clave en la historia de la región. También hay frescos del siglo XIII y XIV que se conservan con muchísimo detalle y que te transportan directamente a la Edad Media.

Un dato que me encanta: la entrada es gratuita, así que no hay excusa para no pasar a conocerla, aunque sea un ratito.

Horario de visita:
– Martes a sábado: 09:30 a 17:00
– Domingo: 13:30 a 17:00

6.-Puente de Bonifacio (Bonifaciusbrug)

El Puente de Bonifacio es, sin duda, uno de los rincones más románticos —y más fotografiados— de toda Brujas. Aunque no es tan antiguo como muchos creen (fue construido en 1910), tiene esa estética medieval que encaja perfecto con el paisaje de la ciudad. Está ubicado entre el Palacio de Gruuthuse y el parque Arentshof, dos lugares que ya de por sí tienen un encanto especial.

Llegar hasta acá es un paseo hermoso: podés caminar desde el área de Gronerei, pasando por el Molenbrug (Puente del Molino), que ofrece vistas preciosas de los canales, y luego seguir bordeando el Dijver hasta encontrarte con Bonifacio. Todo ese tramo está rodeado de agua, árboles, casas antiguas y pequeños rincones que parecen detenidos en el tiempo.

El Puente de Bonifacio también es conocido como el Puente del Amor, y no es difícil entender por qué. Desde acá tenés una de las postales más lindas de Brujas: la vista directa hacia la torre de la Iglesia de Nuestra Señora, los canales tranquilos, las casas de piedra medievales y ese aire silencioso que lo envuelve todo.

En lo personal, creo que es uno de los mejores lugares de Brujas para hacer fotos. Es un punto muy buscado por viajeros, fotógrafos y parejas, especialmente al atardecer, cuando la luz cae suave sobre el canal. Eso sí: suele haber bastante gente, así que si querés una foto más tranquila, te recomiendo pasar temprano o justo antes del cierre del día.

Es uno de esos rincones que no podés dejar fuera de tu recorrido.

7.Catedral de San Salvador

La Catedral de San Salvador es una de esas joyitas históricas que a veces quedan fuera del radar, pero que vale muchísimo la pena incluir en tu recorrido por Brujas. Es la iglesia más antigua de la ciudad y su silueta es inconfundible: una torre robusta de casi 100 metros que comenzó a construirse en el siglo XII y que termina en una aguja gótica que parece competir en altura con el Belfort.

Desde afuera, la catedral impone. Pero es al entrar cuando realmente entendés la importancia de este lugar. El interior es amplio, sereno y lleno de detalles que cuentan siglos de historia. Lo que más llama la atención es el baptisterio, decorado con murales que se conservan sorprendentemente bien.

También vas a encontrar una hermosa colección de tapices flamencos, varias pinturas de artistas locales, tumbas medievales y un órgano del siglo XVIII que todavía se utiliza en conciertos y celebraciones. Pero uno de los rincones más especiales es la sillería del coro, tallada a mano en madera, una obra delicada y detallista que muestra el nivel de artesanía de la época.

Es un lugar perfecto para entrar, respirar un poco de silencio y disfrutar del lado menos turístico —pero igual de fascinante— de Brujas.

Horario de visita:

  • Lunes a viernes: 10:00 a 13:00 y 14:00 a 17:30
  • Sábado: hasta las 15:30
  • Domingo: 11:30 a 12:00 y 14:00 a 17:00

Probar algo dulce es obligatorio

Brujas es un paraíso para los amantes del chocolate y los waffles.
Y acá te cuento algo desde mi experiencia: no todos los waffles son buenos. Probé algunos más “rápidos” que eran cumplidores, pero nada especial. La diferencia se nota cuando encontrás un waffle artesanal recién hecho, especialmente en las ferias navideñas: tibio, suave, caramelizado… otro nivel.

Los Liège waffles son mis favoritos: crujientes por fuera, dulces, densos y perfectos para caminar con algo calentito en invierno.

Brujas en diciembre: una ciudad aún más mágica

Si viajás en invierno, preparate para un frío intenso, sobre todo cerca de Navidad. Pero también es la época más hermosa: luces cálidas, mercados navideños, olor a especias y una atmósfera que hace que todo se sienta más acogedor.


Eso sí: abrigate bien. Brujas puede pasar de nublado a helado en minutos.

Consejos útiles para tu visita a Brujas

  • Llegá temprano para disfrutar la ciudad casi vacía.
  • Usá calzado cómodo: las calles son empedradas.
  • Aprovechá el bus gratuito desde la estación.
  • Tené la cámara lista: Brujas es 100% fotogénica.
  • Si vas en invierno, llevá guantes, gorro y abrigo térmico.
  • Y si tenés tiempo, quedate para el atardecer: el reflejo dorado en los canales es inolvidable.

Brujas no es solo una ciudad bonita: es una experiencia visual, tranquila, romántica y profunda. En un solo día podés recorrerla casi completa, sacarte las mejores fotos del viaje y descubrir una ciudad que parece detenida en el tiempo.
No importa cuántas veces vayas: siempre sorprende. Y si visitás Bélgica, es un destino obligatorio.

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