Mi experiencia completa (con precios, tiempos y consejos)
Si estás en Bruselas por unos días, es muy probable que te preguntes si realmente conviene visitar Brujas y Gante en un mismo día. Yo me lo pregunté también antes de viajar y o pensé mucho pero era parte de un Eurotrip… así que armé el recorrido por mi cuenta, tomé los trenes sin tour organizado y viví una de las jornadas más lindas de todo mi viaje por Bélgica.
Spoiler: sí, vale totalmente la pena.
Brujas o Gante.
Brujas y Gante son dos joyas medievales sacadas de un cuento
A continuación te cuento mi experiencia completa, paso a paso, con tiempos reales, costos, cómo moverme y qué ver en ambas ciudades.
Tren Bruselas a Brujas: cómo fue el inicio de mi día
Mi día arrancó temprano, a las 7:00 de la mañana, cuando tomé el tren desde Bruxelles-Central rumbo a Brujas. El viaje dura menos de una hora y es súper cómodo: puntual, limpio y con paisajes verdes hermosos que vas viendo por la ventana mientras el tren avanza suave.
En mi caso compré el boleto directamente en las taquillas de la estación. Fue rápido, simple y no tuve que hacer cola. También podés comprarlos en las máquinas o online, pero en ese horario tempranísimo fue muy práctico hacerlo en persona.
Cuando llegué, me encontré con algo que ya había investigado antes pero igual me costaba creer: en la estación “Brugge” (Brujas) hay buses gratuitos, un servicio de lanzadera eléctrica que conecta la estación de tren con el centro de la ciudad. Esta lanzadera funciona todos los días de 7:00 a 19:00, con una frecuencia de 20 minutos en cada parada. Me subí sin problema y en pocos minutos ya estaba frente a uno de los canales más lindos de Europa.
Brujas para enamorarse
Llegar temprano fue la mejor decisión del día. A las 8:30 ya estaba en la ciudad y Brujas estaba vacía, sin turistas, completamente silenciosa. Pude caminar por sus canales, cruzar puentes y perderme por las callecitas empedradas en total calma y en soledad.
Y acá quiero decir algo que sentí desde el primer minuto: Brujas es la postal perfecta.
Parece detenida en el tiempo.
Canales, puentes de piedra y casas medievales que se reflejan en el agua. Cada rincón parece una postal y cada paso suena como si caminaras dentro de un cuento.
Esa primera hora, sin gente alrededor, fue mágica. Aproveché para vivir el momento, sacar fotos, grabar videos y simplemente dejarme llevar por esa atmósfera que mezcla historia, silencio y belleza.
Pero pasada las 10:00, empezaron a llegar los tours y la ciudad se llenó rápido, así que ese ratito de calma fue realmente un tesoro.
Qué hice en Brujas (y qué ver si es tu primera vez)
Tengo otro artículo completo donde cuento qué ver en Brujas en un día, pero en este recorrido visité lo esencial para una primera vez.
- Grote Markt (Plaza Mayor)
- Burg Square
- Rozenhoedkaai (El muelle del Rosario)
- Iglesia de Nuestra Señora (Onze-Lieve-Vrouwekerk)
- Puente de Bonifacio (Bonifaciusbrug)
- Catedral de San Salvador
No tenía mucha hambre, así que simplemente me compré un waffle estilo de comida rapida que hay por toda la ciudad, realmente no fue bueno.
En total, estuve unas 5 horas en Brujas, y fue el tiempo perfecto para recorrer lo principal sin apuro.
Visita a Gante: tren Brujas a Gante
Desde Brujas tomé nuevamente el bus gratis hacia la estación Brugge, donde compré mi ticket para Gante directamente en las máquinas usando el celular. Había una llovizna suave, pero nada que arruinara el plan.
El tren hacia Gent-Sint-Pieters fue súper cómodo y muy rápido: solo 22 minutos de viaje.
Al llegar, tenía tres opciones para ir al centro:
- Subirme al tranvía 1, que tarda menos de 10 minutos
- Seguir las señales verdes y caminar unos 20 minutos
- Tomar un taxi
Pero como me encanta vivir lo local, elegí el tranvía. Me bajé en Korenmarkt, justo en el corazón de la ciudad.
Gante: historia viva, canales y energía universitaria
Llegué a eso de las 13:20 hs, y enseguida sentí algo distinto: Gante tiene alma.
También es medieval, sí, pero se vive con una energía joven, local, vibrante. Castillos, arte callejero, bicicletas que pasan rápido, bares llenos de vida y estudiantes por todas partes. Es menos turística, más auténtica… y tiene ese ritmo que te atrapa apenas empezás a caminarla.
La ciudad combina edificios medievales gigantes con vida cotidiana real. Es una mezcla hermosa: museos, plazas tranquilas, arquitectura imponente y calles llenas de movimiento. Uno de esos lugares donde la historia no se mira, se vive.
Caminé por Graslei y Korenlei, dos de los muelles más lindos de Europa; crucé el Puente de San Miguel; pasé por el imponente Castillo de los Condes (Gravensteen) y seguí perdiéndome entre callejones medievales.
En total estuve otras 5 horas en Gante y visité:
- Catedral de San Bavón (Sint-Baafskathedraal)
- Torre Belfort
- Iglesia de San Nicolás
- Barrio Patershol
- Puente de San Miguel
Como fui en diciembre, también aproveché los mercadillos navideños para comer un waffle Liège, mis favoritos. Y si te gusta el chocolate caliente, diciembre es tu mes.
El recorrido completo con precios y tiempos
Hacer este recorrido por tu cuenta es súper fácil y económico. No necesitás reservar tours ni depender de horarios fijos. Solo tren, ganas de caminar y tiempo para disfrutar.
Los trenes cuestan aproximadamente:
- Bruselas a Brujas: 1 hora | €10–€15
- Brujas a Gante: 30 min Total | €8–€10
- Gante a Bruselas: 30–40 min | €6–€10
En total, todo el recorrido ida y vuelta puede costarte entre €24 y €35, dependiendo de los horarios y la flexibilidad.
¿vale la pena hacer Brujas y Gante en un día?
Después de vivir este recorrido en primera persona, mi respuesta es clara: sí, vale completamente la pena visitar Brujas y Gante desde Bruselas, incluso en un solo día. Son ciudades cercanas, accesibles y muy fáciles de recorrer, pero sobre todo, son dos experiencias totalmente diferentes que se complementan perfecto.
Ambas están a menos de una hora de Bruselas en tren, así que si podés, visitá las dos.
Pero si solo tenés un día… como me pasó a mí, la elección puede ser simple:
- Brujas es para enamorarte,
- Gante es para sentirte parte del lugar.
Brujas es la postal perfecta, un cuento medieval que se siente quieto, delicado y mágico.
Gante, en cambio, tiene alma. Es joven, vibrante, local, llena de vida real. Dos ciudades distintas, pero igual de mágicas.
Porque Bélgica tiene eso:
te hace viajar en el tiempo… sin dejar de moverte.
Y si volviera, me encantaría quedarme al menos una noche en cada una para verlas de día, de tarde y de noche. Pero si solo tenés un día como yo, este recorrido es perfecto: fácil, económico y lleno de momentos que vas a recordar siempre.