Cuánto cuesta viajar a Milán: presupuesto para 5 días
Es una gran pregunta. La respuesta depende muchísimo del tipo de viaje que quieras hacer, pero armé un presupuesto tomando como referencia dos personas, incluyendo los principales gastos del viaje y dejando también un monto para disfrutar un poco más.
Presupuesto estimado para 2 personas
| Gasto | Presupuesto |
|---|---|
| Vuelos ida y vuelta desde Argentina | €1.6700 (Logrando vuelos de $800.000 con level) |
| Hospedaje – 5 noches | €750 |
| Traslados aeropuerto | €60 |
| Transporte en Milán | €60 |
| Comidas | €400 |
| Cafés y desayunos | €100 |
| Bebidas | €100 |
| Aperitivos | €120 |
| Entradas y atracciones | €120 |
| Compras y souvenirs | €200 |
| Total | €3.580 |
¿Cómo se siente este presupuesto durante el viaje?
En mi caso, Milán es una ciudad donde sentís bastante rápido en qué se te está yendo la plata. No necesariamente porque todo sea carísimo, sino porque vas sumando pequeñas cosas durante el día: un café, algo para comer, una bebida, una entrada, un aperitivo…
Por eso, para estos 5 días prefiero pensar en un presupuesto que me permita disfrutar sin estar sacando la calculadora cada vez que quiero sentarme a comer o tomar algo.
El alojamiento es uno de los gastos que más pesa
Para mí, acá está una de las decisiones más importantes. No necesariamente buscaría el hotel más barato, sino una buena ubicación y una conexión fácil con el transporte.
En Milán hay muchísimas opciones: hoteles, departamentos, Airbnb, hostels e incluso alojamientos de lujo. Si conseguís una buena tarifa, podés hacer que el presupuesto cambie muchísimo.
Para este cálculo destinamos unos €750 por las 5 noches para dos personas, que sería una opción intermedia.
Durante el día, la comida se puede manejar bastante bien
Yo no haría todas las comidas en restaurantes. Es lo que hago.
Hay días en los que podés desayunar algo rápido, almorzar mientras seguís recorriendo y después hacer una comida más tranquila por la noche.
Lo que sí tendría en cuenta es que sentarte a comer varias veces al día termina aumentando bastante el presupuesto.
Por eso calculé unos €400 para comidas de dos personas durante los cinco días, pensando en combinar opciones más económicas con alguna comida especial.
Y después están esos gastos que no parecen importantes…
Acá es donde yo dejaría un margen.
Porque estás caminando por Milán y aparece un café que querés probar. Después una bebida. Más tarde un aperitivo porque estás en Navigli. Y quizás terminás comprando algo que no tenías pensado.
Por eso sumé €100 para cafés, €100 para bebidas y €120 para aperitivos.
No significa que tengas que gastar exactamente eso, sino que me parece más realista contemplarlo desde el principio.
Para las atracciones, también separaría un presupuesto
Si es tu primera vez en Milán, seguramente quieras conocer el Duomo, subir a las terrazas, visitar La Última Cena o entrar a algún museo.
Yo reservaría aproximadamente €120 para dos personas para entradas, aunque este número puede cambiar bastante según cuántas atracciones quieras visitar.
Y hay algo importante: algunas entradas conviene comprarlas con anticipación, así que no dejaría este gasto para último momento.
¿Y las compras?
Este es el apartado más personal de todos.
Milán es una ciudad que invita a comprar, especialmente si te gusta la moda. Por eso incluí €200 para dos personas como referencia, pero tranquilamente puede ser mucho más.
Si sabés que vas a comprar ropa, zapatillas, carteras o productos de marcas italianas, directamente armaría otro presupuesto separado.
Entonces, ¿cuánto llevaría para 5 días?
Con este presupuesto, para dos personas, estamos hablando de aproximadamente €3.510 incluyendo los vuelos desde Argentina.
Pero si los vuelos ya están comprados, el número cambia muchísimo: estaríamos hablando de unos €1.910 para dos personas entre alojamiento, comida, transporte, atracciones y gastos durante la estadía.
Y justamente por eso, cuando me preguntan “¿Milán es caro?”, mi respuesta es: depende muchísimo de cómo armes el viaje.
Yo prefiero calcular un poco por arriba y tener margen para disfrutar, antes que viajar con un presupuesto demasiado ajustado y terminar pensando dos veces cada vez que quiero tomar algo, entrar a un lugar o sentarme a comer.
Porque al final, también viajamos para disfrutar.
