Si hay una zona de Milán que realmente cambia cuando empieza a caer el sol, es Navigli. Los canales, las terrazas, los restaurantes y los bares hacen que sea uno de los barrios más interesantes para terminar el día.
La zona gira principalmente alrededor del Naviglio Grande, Naviglio Pavese y la Darsena, y concentra una enorme cantidad de propuestas para comer y tomar algo.
Una de las mejores formas de conocer Navigli es caminar junto a los canales sin demasiada planificación.
Podés recorrer el Naviglio Grande, cruzar hacia la Darsena y después continuar por las calles laterales, donde aparecen bares, restaurantes, galerías y pequeños locales.
Durante el día el barrio tiene un ambiente más tranquilo, pero es al atardecer cuando empieza a cambiar. Las terrazas se llenan y el aperitivo se convierte en el gran protagonista.
Llegar desde el centro de Milán es bastante sencillo.
La estación de metro más cercana es Porta Genova, de la línea verde M2. Desde allí podés caminar unos minutos hasta los canales.
También podés llegar en tranvía. La línea 2 tiene paradas en la zona de Navigli.
Si estás cerca del Duomo, también podés llegar caminando, aunque el recorrido lleva alrededor de 25 minutos.
La oferta gastronómica es enorme y va desde restaurantes italianos tradicionales hasta propuestas internacionales, pizzerías, bares y lugares más informales.
Algunos restaurantes y lugares conocidos de la zona para tener en cuenta son:
- Osteria del Gnocco Fritto: una buena opción para probar cocina tradicional de Emilia-Romaña, con pastas, embutidos y el clásico gnocco fritto. Está en el corazón de Navigli y funciona desde 1999.
- El Brellin: uno de los restaurantes más reconocidos de la zona, ubicado en un antiguo lavadero junto al canal y con una ubicación muy particular.
- 28 Posti: una alternativa más gastronómica, con una propuesta mediterránea y menú degustación.
- The Meatball Family: una opción más informal para comer en la zona de Navigli, especialmente si buscás algo sencillo.
- La Prosciutteria: interesante si te gustan las tablas de fiambres, quesos y productos italianos.
Mi recomendación es no elegir necesariamente el restaurante con la terraza más linda sobre el canal. Muchas veces, caminando una o dos calles hacia el interior encontrás propuestas gastronómicas interesantes y con otra relación entre precio y experiencia.
El aperitivo: la experiencia que tenés que vivir
Si vas a Navigli y no hacés un aperitivo, para mí te estás perdiendo una de las experiencias más típicas de Milán.
La idea es sencilla: pedís una bebida y la acompañás con algo para comer. Dependiendo del lugar, puede ser una pequeña selección de snacks, una tabla o directamente un buffet más completo.
Los horarios suelen concentrarse aproximadamente entre las 18 y las 21 horas, aunque cada local maneja su propia propuesta.
Entre los bares conocidos para esta experiencia aparecen Mag Café, El Brellin, Rita’s y Ugo, cada uno con una propuesta diferente. Mag Café, por ejemplo, es conocido por sus cocktails, mientras que El Brellin combina el aperitivo con un ambiente histórico junto al canal.
¿Qué pedir durante el aperitivo?
Podés optar por un Aperol Spritz, Campari Spritz, Negroni o una copa de vino, aunque también hay alternativas sin alcohol.
Un detalle importante: no todos los aperitivos funcionan igual. Algunos incluyen buffet, otros sirven comida directamente en la mesa y otros tienen una propuesta más pequeña.
Por eso, antes de sentarte, mirá qué incluye la bebida y cuánto cuesta. Actualmente, las propuestas de aperitivo en Navigli suelen encontrarse aproximadamente entre €8 y €12, aunque puede variar según el lugar y la propuesta.
Si querés disfrutar del ambiente pero evitar la mayor cantidad de gente, iría durante la semana y llegaría alrededor de las 18:00 o 18:30.
Los jueves, viernes y sábados por la noche el movimiento aumenta bastante y los lugares más buscados pueden llenarse rápidamente.
Si vas en primavera o verano, además, las mesas exteriores junto al canal hacen que la experiencia sea todavía más linda.
Mi consejo: no vayas solamente a cenar. Llegá antes, caminá por los canales, elegí un lugar para hacer el aperitivo y después decidí si querés quedarte a cenar.
Porque para mí, Navigli se disfruta más como una experiencia completa que como una simple parada gastronómica.
